Es ley. La tecnología electrónica se ha vuelto un bien suntuario. Excepto, claro, que se fabrique en Tierra del Fuego. Puesto que no toda la tecnología electrónica se fabrica en Tierra del Fuego y la que se fabrica (un porcentaje ínfimo de todo lo que existe en este siglo XXI digital y febril) carece en muchos casos de la escala para suplir al mercado local, la conclusión es que la mayor parte de la tecnología ahora será más cara.
Ariel Torres para La Nación